Un hombre trabajando en la cara oculta luna en la más absoluta soledad planteándose el sentido de su existencia. La película Moon empezó a llamar mi atención antes incluso de que fera galardonada con cuatro premios en el festival internacional de cine de Sitges 2009: Mejor película, mejor guión, mejor actor (Sam Rockwell) y mejor diseño de producción.

En una época de grandes y continuos descubrimientos astronómicos es lógico que, como ocurrió hace algunas décadas, la gente vuelva a mirar hacia arriba y a preguntarse qué nos queda aun por descubrir. Hace unas semanas os hablaba de lo mucho que me había gustado la película District 9 y reflexionaba sobre lo interesante que se estaba poniendo el retorno del género de la ciencia ficción a nuestras pantallas. Y sí, District 9 era una película con una originalidad intachable y unas ideas refrescantes… pero le faltaban un par de cosas o tres que parecían dejarla incompleta. Pues bien, esas son las que sí tiene, y en gran cantidad, la película de la que os hablo hoy.
Ver esta película, la primera dirigida por el director Duncan Jones (hijo del cantante David Bowie), es como verse transportado en el tiempo a la década de los ochenta, la mejor década de la ciencia ficción. Durante los 97 minutos que dura la película se palpan continuamente las influencias de clásicos como 2001: Una odisea en el espacio o Blade Runner. El ritmo es pausado y la música relajada, esto le da una atmósfera idónea a una historia profunda, reflexiva e incluso en ocasiones un tanto claustrofóbica. El film tiene también un punto de artesanalidad que se echa mucho de menos en el cine actual, ya que en vez de gastarse una millonada en diseños por ordenador el director tomó la acertadísima decisión de volver al recurso maquetas para algunos exteriores.
Otro punto a resaltar es que, como vimos hace tiempo con películas como Naúfrago o Soy Leyenda, la película se basa casi exclusivamente en la labor de un sólo actor. Esto, en los tiempos que corren, es casi un suicidio pero afortunadamente para todos el señor Sam Rockwell ha sabido estar a la altura con una interpretación sencillamente impecable.
Moon es una película humilde y de muy bajo presupuesto. Será muy difícil verla en los cines más comerciales de nuestro país pero, creedme, es imprescindible que la veáis para entender, como lo estoy haciendo yo, que pese a fiascos como el que fue la nueva película de Star Treck, el cine de ciencia ficción no sólo vuelve a estar de moda sino que vuelve a ser capaz de sorprendernos saliéndose de los tópicos del cine actual.
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ala! habrá que echarle un vistazo, no tenía ni idea de su existencia, aunque todavía tengo pendiente Distric 9 . QUIERO TIEMPO LIBRE!!!
Un abrazo rorito!
¡Saludos desde el pasado!
;-)
(Vaya paginaza)
la vi el sabado, bastante buena, un poco rara, eso si, pero no esta nada mal. ;)