Archivo categoría Ciencia y Naturaleza

Un perro predice un terremoto

Desde que ha empezado a convivir con ellos, el ser humano ha sido consciente de que sus animales de compañía podían sentir cosas que a ellos se les escapaban. Pero el egocentrismo de los humanos y su incapacidad de contemplar la posibilidad de que algunos animales sean mejores que ellos en algunos aspectos ha hecho que, a pesar de las numerosas pruebas de las que ha sido testigo, nunca se haya molestado en estudiar a fondo por qué ellos sí pueden sentir esas cosas. ¿Acaso esperan a que una cámara grabe algo insólito para empezar a hacerse preguntas enserio?

Si es así será mejor que vayan empezando porque el mes pasado, una cámara de seguridad de un periódico local, fue testigo de cómo un perro predijo un terremoto de 6,5 grados en la ciudad norteamericana de Eureka. Aquí tenéis la grabación.

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Nadie sabe qué es lo que presintió el perro exactamente. Algunos expertos indican que podría haber percibido las ondas ultrasónicas (ondas P) antes de que empezara a temblar la tierra, y otros dicen que lo que captó fue el aumento en las señales de alta frecuencia electromagnética. Pero la cuestión no es precisamente lo que captó el perro sino el hecho de que lo captara. A partir de ahora seguro que más de uno se preocupa un poco más cuando su mascota se comporta de repente de una manera atípica y empieza a preguntarse por qué.

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Consiguen comunicarse con pacientes en estado vegetativo

Si el 2009 fue un gran año en cuanto a descubrimientos científicos se refiere, 2010 empieza fuerte gracias a un equipo de neurocientíficos de la Unidad de Ciencias Cerebrales de Cambridge. Estos muchachos han logrado por primera vez en la historia comunicarse con una persona en estado vegetativo. Esto, como os podréis imaginar, abre numerosas puertas tanto para la medicina como para los familiares de los pacientes.

El estado vegetativo es causado varios tipos de accidentes que provocan daños cerebrales permanentes haciendo que una persona pierda la facultad de responder a estímulos externos, de comunicarse y de moverse. Hasta ahora no se sabía a ciencia cierta si estas personas eran conscientes de lo que pasaba a su alrededor, pero gracias a este descubrimiento ahora sabemos que SI que pueden escuchar y sentir.

Adrian Owen y su equipo de neurocientíficos han logrado comunicarse directamente con el cerebro de uno de sus pacientes vegetativos y que éste responda con un sí o un no a unas preguntas simples. Para conseguirlo han tenido que hacer ciertas pruebas primero, tanto con voluntarios sanos como con pacientes en estado vegetal en las que se les pedía a los individuos, primero que se imaginasen a sí mismos en una playa paradisíaca y después que se imaginasen sentados en el sofá de su casa. Usando imágenes mediante resonancia magnéticas los científicos detectaron que con cada uno de esos pensamientos que las personas evocaban en su mente se iluminaba una zona muy concreta del cerebro, siempre la misma. Gracias a estos dos pensamientos tuvieron la capacidad de hacerle a un paciente que llevaba 5 años en estado vegetativo preguntas en las que sólo tenía que responder sí o no. Un pensamiento era para decir sí y otro para decir no. De esta manera pudieron tener 5 respuestas totalmente congruentes sobre si su padre se llamaba de una manera, si vivía en tal ciudad etcétera.

Como os podéis imaginar este descubrimiento ha sido acogido con mucha esperanza por los parientes de personas que se encuentran en ese estado irreversible ya que ahora saben que éstos pueden escucharles e incluso responder a sus preguntas. De la misma manera la medicina dará un paso de gigante para estos casos ya que podrán preguntarle al paciente cosas como si tiene dolor o no y dependiendo de la respuesta pueden adaptar el tratamiento a sus necesidades.

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La Sexta Extinción

Ha habido periodos de tiempo durante la historia de la vida de nuestro planeta en los que, por razones internas o externas, se han extinguido más de la mitad de las especies que lo poblaban. A estos periodos de tiempo se les ha llamado Extinciones masivas, y desde hace unos miles de años, concretamente desde que apareció el ser humano, hay pruebas y evidencias de que estamos ante la sexta gran extinción masiva de las especies.

Pero primero hagamos un poco de memoria biológica. Hace 440 millones de años un brusco cambio climático acabó con el 60% de las especies de nuestro planeta, esta fue la denominada primera extinción. La segunda tuvo lugar hace 380 millones de años, en teoría, por la caída de varios asteroides sobre la faz de la tierra. La tercera extinción fue sin duda la más devastadora de todas. La teoría más extendida para la tercera extinción es la caída de un gran asteroide hace 250 millones de años, esto causó la pérdida del 90% de las especies de la tierra haciendo de ésta la más importante hasta la fecha. La cuarta extinción masiva de las especies de nuestro planeta ocurrió por la abertura del océano Atlántico. Al igual que pasa con la segunda extinción, con la cuarta no se sabe a ciencia cierta cuántas especies desaparecieron… pero fueron las suficientes como para catalogarla como una de las grandes extinciones masivas. La quinta y más famosa tuvo lugar hace 65 millones de años cuando otro asteroide o cometa impactó contra la tierra causando la desaparición de los dinosaurios y del 60% de las especies de nuestro mundo.

A diferencia de las cinco extinciones masivas anteriores, la sexta no se está teniendo lugar por culpa de factores climáticos o cósmicos, sino por la acción de una sola especie. La primera fase de la ésta sexta extinción comenzó hace alrededor de 100000 años con la aparición de la especie más destructiva que ha conocido el planeta tierra: el homo sapiens. Esta fase se caracteriza por la perturbación de los ecosistemas de mano de los humanos, cuando empezaron a cazar masiva y excesivamente a las especies comestibles. Esto y la dispersión de organismos causantes de enfermedades empezaron a cobrarse las primeras extinciones.

Y desde hace 10000 años, cuando el humano empieza a desarrollar la agricultura, entramos en la segunda y más terrorífica fase. En este periodo de tiempo hemos transformado el paisaje, sobreexplotado especies, contaminado el planeta e introducido especies exóticas destruyendo así ecosistemas autóctonos. El ser humano, gracias a su capacidad de salir de su propio ecosistema causando así una superpoblación, y la no necesidad de interactuar con otras especies para sobrevivir pudiendo así someterlas o eliminarlas, se ha convertido en el cáncer terminal de la vida en nuestro planeta, un cáncer que está a punto de cumplir su misión y hacer de la sexta la extinción más impresionante de la que se haya tenido noticia.

Aún no se sabe a ciencia cierta si esta extinción será la que acabe definitivamente con la vida en nuestro planeta. La cuestión es que, para salvar la biodiversidad de nuestro planeta, hay solo dos opciones en este momento: La primera y la más improbable es que el ser humano cambie su propia naturaleza y deje de destruirlo todo. La segunda, y la que más posibilidades tiene de suceder, es que el ser humano acabe consigo mismo antes de dejar deshabitada la tierra.

No hay que ser muy listo para saber que la opción por la que abogaría el 99% de las especies es la segunda, pero como ser humano que soy me encantaría que se pudiera realizar la utópica primera opción y que nuestra especie, que en un acto de egocentrismo siempre se ha considerado a sí mismo como el bueno de la película, se dé cuenta de cual está siendo su verdadero papel en esta función y que empiece a trabajar en serio para cambiarlo.

Para terminar este artículo os dejo un pequeño vídeo-homenaje, enviado por mi amiga Irene, en el que se recuerda una minúscula parte de las especies con las que hemos acabado recientemente. Espero que a más de uno le sirva para reflexionar.

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El Tardigrado u Oso de Agua

Pocos días después de publicar la entrada La vida tal y como NO la conocemos, llega a mi otro caso de una criatura de ciencia ficción, un ser capaz de sobrevivir a condiciones que a muchos ni se les pasaría por la cabeza. Se trata del Tardigrado, también conocido como Oso de Agua, un animal tan resistente que algunos lo califican como indestructible.

El nombre Tardigrado significa “de paso lento”, y este invertebrado microscópico que mide entre 0,1 y 1,2 milímetros fue bautizado así en el año 1775, como os podréis imaginar, por su lentitud. Pero lo más asombroso de esta criatura denominada “Osito de agua” 3 años antes de su descubrimiento oficial, no es ni su lentitud ni que carezca de aparato circulatorio, respiratorio, ni excretor, lo más alucinante es que es capaz de sobrevivir a casi cualquier cosa.
El Tardigrado es capaz de deshidratarse a sí mismo pasando de tener el 85% de agua corporal, a solo un 3%. De esta manera se detiene su crecimiento, su reproducción y su metabolismo quedándose en un estado de semiexistencia del que puede despertar como si nada pasados cientos o miles de años. De esta manera podría evadir largas épocas en las que las condiciones de su entorno no fueran propicias para su existencia.
¿No os parece suficiente como para catalogarlo como indestructible? Pues esperad que hay más. Se ha demostrado que el Oso de Agua puede sobrevivir a temperaturas entre los -272ºC y los 149ºC, que es capaz de soportar la inmersión en alcohol o éter, que no le afectan las presiones de los abismos marinos a 4000 metros de profundidad, o que es capaz de sobrevivir al vacío y la carencia de todo en largos viajes espaciales ya que científicos rusos se los han encontrado en cohetes que acababan de llegar de misiones en el espacio exterior.
La naturaleza es caprichosa, y cuanto más poderosos nos creemos más se empeña en demostrarnos que no somos, ni de lejos, los amos del planeta en el que vivimos.

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La vida tal y como NO la conocemos

He de admitir que soy una persona a la que le da mucha rabia leer decir a los científicos y expertos cosas tales como “no puede haber vida ahí” o “no se reúnen los requisitos para albergar vida”. ¿Qué sabemos nosotros de esos requisitos? ¿No es un acto de inmenso egocentrismo hacer afirmaciones tales cuando aún no hemos llegado a descubrir ni la mitad de las formas de vida de nuestro pequeñísimo planeta?

La Elysia chlorotica, una babosa marina recién descubierta, es capaz de hacer cosas que jamás nadie pensó que podría hacer un animal. EL animal ha desarrollado una compleja combinación de productos químicos para desarrollar, como lo hacen las algas, su propio pigmento de clorofila. Este pigmento le otorga la capacidad de crear energía mediante la fotosíntesis y poder sobrevivir sin otro tipo de alimento además de la energía solar.

Esta babosa obtiene los cloroplastos de las algas que come en su edad joven y los almacena en sus propias células de animal de manera que, en su edad adulta, ya no necesita comer ni respirar más.

Estamos ante el primer animal que funciona como una planta, un nuevo hito en la naturaleza que nos demuestra una vez más que no tenemos ni idea de cómo funciona toda la vida en nuestro planeta y, por lo tanto, no estamos capacitados para imaginar cómo podría funcionar en otros con características ambientales diferentes.

¿Cuántas más cosas nos hace falta descubrir para darnos cuenta de lo ignorantes que somos?

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